Yo, también
“LAS PALABRAS SE QUEDARON ENCALLADAS EN ALGÚN PUNTO ENTRE LA BOCA DE MI ESTÓMAGO Y MI PALADAR” Me senté a su lado en silencio. Su brazo rozaba el mío, una fricción suave, de un color azulado, que se hizo más intensa cuando cogió la cucharilla para remover el café que nos acababan de serv
