¿Qué está pasando aquí? ¿Quién coño te crees que eres? Las dedicatorias de los libros suelen estar al principio, pero la de Hasta aquí, todo va bien está al final. La primera novela de la artista Estela Sanchis se construye en dos planos temporales y emocionales. El primero, una residencia artística en un pueblo húngaro a la que es invitada a la protagonista, del mismo nombre y oficio que la autora. El segundo, años atrás, un piso de estudiantes donde tuvo lugar un juego basado en el mutuo espionaje. Los dos planos se combinan para resolver una de las cuestiones planteadas en el libro: la dinámica de sujeto y objeto en la mirada y la imagen, muy cercana a la dialéctica del amo y el esclavo. La idea de que alguien te roba el alma cuando te hace una foto quizá es cierta porque ese acto le otorga la capacidad de mirar o encuadrar. Es decir, narrar. La novela propone una inversión de la habitual estructura de poder a través de la reapropiación de la imagen y la narrativa. La otra cuestión planteada en el libro, la desoladora soledad de todos los personajes queda sin resolver y nos interpela desde la primera a la última página. ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién coño te crees que eres?