Para que las yeguas no acaben exhaustas se necesitan hombres que no piensen que en determinados lugares no pintan nada porque lo único que hacen es estorbar. En los silencios y en el miedo de Marcelino se concentra una generación de hombres mayores; de hombres mayores, de campo; de hombres mayores, de campo, que hablan a través de sus silencios de sexo y de las dificultades de ser hombres. De hombres mayores a los que no les correspondía la ternura, de hombresque suponen que deberían abrazar, pero no saben, a mujeres que más que daño tienen amargura, a mujeres a las que les crece una pena de alambre alrededor de las caderas. De hombres a los que no les habían enseñado a preguntar.
Bibiana Collado Cabrera nos cuenta los decires de un hombre. Los decires de un hombre mayor, de campo, que mira y calla, que ama a Encarna y a su prima Ángeles y a la Dolores y a Manuela y a Marta. Escribe sobre los hombres que amaban a las mujeres.Dice Amalia Bautista que lo que hacen las espigas son cortes en las manos, pero que de las heridas que sangran no se habla. Los decires de Marcelino nos cuentan esa sangre.
MARCELINO
BIBIANA COLLADO CABRERA / PEPITAS DE CALABAZA / 2026