ALGO SUPUESTAMENTE DIVERTIDO QUE NUNCA VOLVERÉ A HACER
“Nadir” podría ser el nombre de tu amante sirio, pero en este caso se trata de un imponente y majestuoso crucero americano que surca aguas de diferentes texturas y temperaturas y encierra a un gigantesco puñado de personas de mediana edad que, en algunos casos han estado guardando pilas de billetes durante años para homenajear sus duros años de trabajo y sacrificios, y en otros simplemente lo han pagado como quien tira la calderilla en un mostrador para pagar el periódico. Foster Wallace nos habla de todo esto, de las bandejas de fruta fresca; de los bombones de menta encima de la almohada; de la pulcritud “bastiónica” que ejecuta su equipo de limpieza; de las gafas de aviador sobre cabezas engominadas que podrían perforarte la córnea si interceptan la trayectoria de un rayo de sol; de la rancia soberbia de los hombres americanos que sobrepasan levemente los cincuenta años; de lo asquerosas que somos las personas cuando encima de la mesa se nos pone dinero, sexo, fama u otros pecaditos varios y como todo se convierte en un cocktail de discusiones, apologías y verborreas insufladas por el arduo deseo de ser y vivir más y mejor que nadie. Detrás de todo esto, “el mercado” haciendo que todo sea marketeable. Hasta los insultos.A Foster Wallace le han contratado para contar toda esta experiencia en un medio de comunicación. Le han metido una semana en este mega troncho blanco con una gorra de Spiderman y una camiseta con el dibujo de un smoking para que comparta mesa con señoras que se podrían comer los guisantes de su menestra uno a uno. Hilarante, demoledor, depresivo. No se lo pierdan.
ALGO SUPUESTAMENTE DIVERTIDO QUE NUNCA VOLVERÉ A HACER