ALGO SUPUESTAMENTE DIVERTIDO QUE NUNCA VOLVERÉ A HACER

“Nadir” podría ser el nombre de tu amante sirio, pero en este caso se trata de un imponente y majestuoso crucero americano que surca aguas de diferentes texturas y temperaturas y encierra a un gigantesco puñado de personas de mediana edad que, en algunos casos han estado guardando pilas de billetes durante años para homenajear sus duros años de trabajo y sacrificios, y en otros simplemente lo han pagado como quien tira la calderilla en un mostrador para pagar el periódico. Foster Wallace nos habla de todo esto, de las bandejas de fruta fresca; de los bombones de menta encima de la almohada; de la pulcritud “bastiónica” que ejecuta su equipo de limpieza; de las gafas de aviador sobre cabezas engominadas que podrían perforarte la córnea si interceptan la trayectoria de un rayo de sol; de la rancia soberbia de los hombres americanos que sobrepasan levemente los cincuenta años; de lo asquerosas que somos las personas cuando encima de la mesa se nos pone dinero, sexo, fama u otros pecaditos varios y como todo se convierte en un cocktail de discusiones, apologías y verborreas insufladas por el arduo deseo de ser y vivir más y mejor que nadie. Detrás de todo esto, “el mercado” haciendo que todo sea marketeable. Hasta los insultos.  A Foster Wallace le han contratado para contar toda esta experiencia en un medio de comunicación. Le han metido una semana en este mega troncho blanco con una gorra de Spiderman y una camiseta con el dibujo de un smoking para que comparta mesa con señoras que se podrían comer los guisantes de su menestra uno a uno. Hilarante, demoledor, depresivo. No se lo pierdan.

ALGO SUPUESTAMENTE DIVERTIDO QUE NUNCA VOLVERÉ A HACER

DAVID FOSTER WALLACE/ DEBOLSILLO/ 2010

MARÍA MIERES

AUTORA