Historias de fantasmas
A pesar de mis años y mi supuesta madurez sigue dándome congoja hablar de la muerte, de la enfermedad. No estoy educada para normalizar los decesos, los accidentes, la debilidad que convierte a los seres queridos en niños a pesar de su edad. Estamos educados para creer en cuentos pero no para digerir los finales.
Uno de mis primeros recuerdos es del día en que murió mi bisabuela. Entonces los velatorios eran en casa. Y los niños estábamos en la cocina, a resguardo de los pésames, merendando galletas y guardando silencio. La muerte entraba como Pedro por su casa pero había que estar callado y hablar en susurros. A veces, las metáforas se quedan cortas ante tanta realidad.
Leer libros sobre duelos no suele ser, para alguien como yo, habitual. Y agradezco enormemente llegar a uno de ellos y descubrir que el dolor ante la pérdida puede ser transformado en palabras que consuelan. Hablar de la muerte es una forma de exorcizar fantasmas. Y exorcizar es también ahuyentar miedos.
Historias de fantasmas es la historia de un final que sólo tiene sentido si se remonta al principio. Es el duelo de Siri Hustvedt ante la muerte de Paul Auster.
Es el recuento de una vida en común y la certeza de que ya nada volverá a ser igual pero sin dramatizar. Porque duele perder pero, sabiendo lo que uno sabe, más habría dolido no haber encontrado nunca a quien se va, dejando su olor, su letra, sus manías.
Antes de morir, Auster le dijo a su mujer que volvería como fantasma. No nos han educado en la muerte y nos han atemorizado con los fantasmas. Leer a la Hustvedt es leer un manual para aprender a domesticar miedos. Para que seamos capaces de caminar al paso con ellos, aunque los llevemos con correa y bozal.
HISTORIAS DE FANTASMAS
SIRI HUSTVEDT / SEIX BARRAL / 2026
