BOCADILLO DE LOMO Y QUESO

FOTO:NIEVES ÁLVAREZ

“Carmen se sentó, le dio un mordisco a mi bocadillo y dijo: si no fuera porque os tengo a vosotras, esta historia sería dramática.”

Carmen llegó corriendo ¿Os habéis enterado? Irene y yo estábamos en el patio de la Escuela de Arquitectura comiendo, y a la vez ultimando la entrega del último ejercicio de Proyectos II. El sol arreciaba, y la grasa del bocadillo de lomo con queso imprimía mi cara y mis manos, así que las limpiaba compulsivamente antes de volver a tocar uno de los planos. No sería la primera vez que una entrega iba con una mancha de grasa. Irene, mientras, pegaba con total concentración un trozo de madera de balsa de su maqueta.

Levantamos la mirada hacia Carmen. Tías, que han atropellado a Sonia Ramos. ¡No jodas! ¿La de clase? Sí, pero, tranquilas, está bien, está bien. Parece ser que se ha hecho un corro de gente alrededor y el conductor también todo alarmado llamando al Samur y va un chico y se agacha y le pregunta a Sonia ¿Necesitas algo? Y va la tía y señala la carpeta que está como a veinte metros porque ha salido volando, claro, y con un hilillo de voz dice: ¿Alguien de aquí está en Proyectos II? O sea, no me digas, dijo Irene, que a la Sonia lo que más le preocupaba era la entrega. Sí, tía, yo creo que está un poco sola o algo. ¿Y cómo te has enterado? Pues es que acaba de subir un tío de cuarto a clase, el que le ha preguntado que si necesitaba algo, ha contado la historia y ha entregado la carpeta. A Sonia parece ser que se la han llevado al hospital. ¿Vosotras cómo vais con la entrega, os ayudo? Pues casi terminando.

Carmen se sentó, le dio un mordisco a mi bocadillo y dijo: si no fuera porque os tengo a vosotras, esta historia sería dramática.

RAQUEL CONGOSTO

AUTORA