No compres los libros por la cubierta. Eso dicen. Y en general yo no lo hago. Bueno, sí. El libro es el objeto perfecto, para mí objeto de deseo y disfrute, y si tiene una edición cuidada y además una ilustración atractiva en la tapa, voy de cabeza. Compré Cepillar al gato, de Jane Campbell (Impedimenta, 2026) porque la cubierta me sugirió una lectura entretenida, liviana, con algo de humor… Pero lo que hay dentro es mucho mejor. Campbell publicó su primer libro, este, a los 77 años, es decir, más o menos la edad de las mujeres que lo protagonizan. Cargadas de tantos recuerdos como años y joyas tiene la que ilustra la cubierta. Mujeres, como dice ella misma en el epílogo, que, ya liberadas de las obligaciones familiares, tienen la llave para disfrutar plenamente de la vida, pero la sociedad (los hijos, el ayuntamiento…) considera que es mejor arrebatársela. Y desde esa vuelta a la tutela, a esa especie de niñez impuesta, son mujeres que encuentran su impulso vital en el deseo. Nuevo y viejo: El deseo inesperado por una mujer más joven, el recordado por un amante de décadas atrás y al que se va a buscar. El deseo como síntoma inequívoco de vida, no solo de libertad, y, junto al deseo, la ternura, la amistad, la empatía, y la sororidad también.