Lo hacemos tan bien

“Vivimos deseando colmar los deseos de otros, y cuando alguien nos pregunta: ¿qué deseas?, nos quedamos en blanco, miramos al infinito y sonreímos para ocultar que no sabemos cuál es la respuesta.”

No recuerdo un solo momento en el que no haya vivido intentando adaptar mi cuerpo, mi forma de hablar, mis expectativas, y quizá, aunque pueda sonar algo exagerado, podría decir que toda mi existencia, a lo que se esperaba de mí, al deseo que otros habían proyectado en mí. Siempre consciente de la mirada de los demás, de gustar, de agradar, de cumplir.

Lo hacemos tan bien, tanto, que casi nos llegamos a creer que lo que nosotras queremos es una réplica exacta de lo que quieren los que nos rodean. Vivimos deseando colmar los deseos de otros, y cuando alguien nos pregunta: ¿qué deseas?, nos quedamos en blanco, miramos al infinito y sonreímos para ocultar que no sabemos cuál es la respuesta. O soltamos alguna frase que hemos aprendido del personaje de una serie, de una película o de un libro, alguien a quien creemos que nos deberíamos parecer, alguien que ha escrito la hoja de ruta de nuestro deseo desde que podemos recordar, aunque, lo cierto, es que no tenemos la menor idea de lo que queremos la mayoría del tiempo.

¿Qué deseas? Quizá Fausto lo tenía claro, puede que tú también, pero si me lo preguntan a mí, mi mayor deseo es saber lo que deseo, la verdad.

 

AIDA GARCIA

EDITORA