ERA TODO EL MISMO HUECO
Recorrer con los ojos las grietas en las vidas de las mujeres que protagonizan los relatos de Era todo el mismo hueco, de Eider Rodríguez, es un extraño disfrute. No es cómodo, ni complaciente. Hay desasosiego, agobio y misterio, asociados a emociones que reconocemos como propias. A las más pote
